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Sentimientos de estraperlo

Lucas Jurado Marín.

Ésta es la historia de mi tío abuelo, José Manuel Marín García. Homosexual represaliado por el franquismo, ingresó en prisión dos veces, en 1944. Natural de Córdoba, ciudad en la que vivió y en la que contrajo matrimonio con su íntima amiga Ángela Ortigosa Artacho, prostituta. De igual modo, no existe mayor represión que la propia negación de la existencia por parte de sus parientes.

José Manuel Marín García nace en 1888 en Córdoba. Hijo natural de Nicolás Marín Garrido y de Benita García Fenoy, él soltero, ella viuda, nunca se casaron. Fallece Benita en 1936 y Nicolás en 1940. A raíz de la muerte de sus padres, se agravará el calvario personal que arrastraba mi tío abuelo. Pasó a vivir con su amiga Ángela Ortigosa, la cual desde hacía años ejercía la prostitución por diversas casas de lenocinio de la capital. Fijando su domicilio en la calle Cardenal González, él era camarero en ese momento, y ella “sus labores”. Su otro hermano, Andrés Marín García, al cumplir la mayoría de edad, contrajo matrimonio muy pronto. Mientras tanto, José Manuel, seguía en el domicilio familiar, al frente del negocio de estos, una Casa de Recogimiento en la parte más convulsa de la ciudad.

Los homosexuales, estaban en el punto de mira de la nueva situación fascista tras la guerra civil, en que se había convertido el país. Él homosexual, y ella prostituta, conformaron un tándem perfecto. Uno encubriría al otro. Recordemos que la prostitución estuvo reglada hasta 1950, año en que pasa a ser perseguida por el régimen. Ángela primeramente ejercía en torno a la calle San Fernando, conocida también como calle de la Feria, y después pasó a Cardenal González, eje central de la prostitución cordobesa. Hay que añadir que durante un tiempo ambos vivieron en la casa de lenocinio, posteriormente pasaron a convivir en la Posada del Sol, junto a la Mezquita – Catedral de Córdoba, de hecho, será el último domicilio antes de su fallecimiento, ambos encuentran la muerte en el Hospital de Agudos, muerte inscrita por orden judicial.

Como sabemos, la Ley de Vagos y Maleantes, no es propia del franquismo, sino de la II República, aunque si bien en principio no incluía a los homosexuales dentro del texto, no será hasta 1954 cuando “las conductas” homosexuales comiencen a ser perseguidas “legalmente”, cabe añadir, que esto no quiere decir que antes de 1954 no se persiguiera a los homosexuales, transexuales, lesbianas o cualquiera que saliera de la norma establecida.

Tanto mi tío abuelo como Ángela Ortigosa, estuvieron en prisión. José Manuel ejerció varias profesiones: jornalero, camarero, La parte más morbosa de su vida, son las dos veces que ingresó en prisión, siento éstas de unos pocos días de arresto en la Prisión Provincial de Córdoba (La de Miraflores o de Fátima). La fecha, 1944, José Manuel pasó quince días de arresto en cada detención, al igual que ella. En el caso de mi tío abuelo, la primera vez en calidad de gubernativo y la segunda vez por cometer actos inmorales en vía pública, al parecer sucedieron los hechos en la calle Cardenal González, donde Ángela ejercía la prostitución. Como curiosidad en el expediente de Ángela, de su detención de 1944, pesaba 41 kilogramos y no presenta “cartilla” refiriéndose a la cartilla de prostitución, ya que en ese momento dicha actividad se encontraba regulada por el régimen franquista.

Es curioso ver como la vida de estos dos proscritos, según la historiografía; está llena de luces y sombras. Por el simple hecho de ser diferentes, al no encajar en una sociedad alejada de la diversidad como fue la franquista o fascista, términos equivalentes, aunque muchos en la actualidad traten de suavizar la dictadura, pero no deja de ser una represión hacia las personas que se alejan de los convencionalismos establecidos, con el fin de encorsetar la evolución social y la privar de libertad a los que se alejan de la norma.

Ella, siguió ejerciendo la prostitución como venía haciendo desde que abandonó el hospicio. Comenzó como pupila a muy temprana edad. Cabe añadir, que mi tío abuelo, según la prensa de la época, la maltrató de obra allá por 1928.

Tal vez mi tío abuelo, habría disfrutado de unas cervezas en algún local del Pasaje Begoña, siendo él mismo, junto a su eterna amiga Ángela Ortigosa.

Por eso mismo es necesario un Orgullo LGTB para que estás vivencias no se destiñan con el tiempo, y poder recuperar la memoria de aquellos que perecieron en el olvido, vean una luz al final del trayecto. No sólo se trata de reivindicar el presente, sino de ser conscientes de que la situación actual del colectivo LGTB es un proceso evolutivo que tiene su inicio tiempo atrás. Tiempo, en el que el silencio era la tónica general, para unas personas a las que el tiempo que les tocó vivir era peligroso. Como se ha podido comprobar mi tío abuelo fue detenido en dos ocasiones, hoy en día nadie le ha pedido perdón, nadie se ha acordado de él; sólo un sobrino nieto defiende su existencia. Sus sobrinas niegan haberle conocido, niegan su persona, niegan su pasado, niegan la negación.

José Manuel muere en diciembre de 1961 en la más mísera soledad; su mujer había fallecido dos meses atrás, siendo él viudo de Ángela Ortigosa Artacho durante dos meses escasos. Como se ha dicho anteriormente, no tenían un domicilio fijo, siendo su morada, la pensión El Sol, junto a la Catedral.

El punto culmen de la relación entre ambos, se produce en octubre de 1953, cuando contraen matrimonio en la Parroquia del Sagrario de la Catedral, él sobrepasaba los sesenta años, ella apenas tenía cincuenta. Un matrimonio por pura conveniencia, ella tendría un marido y sería una “mujer de bien y de orden” él, un hombre maduro, casado. El ideal de perfección del régimen franquista, en cuando al orden familiar.

Unas primas segundas, que le conocieron personalmente, pues José Manuel, era el único hermano del abuelo de éstas, niegan categóricamente la existencia de esta persona. Siendo esta, la mayor de las represiones, la negación de la propia familia, le niegan la existencia.

En Córdoba, no se puede extrapolar el Pasaje Begoña, no existía una zona concreta donde los homosexuales se reunieran para poder vivir en una ligera libertar, si bien, en los años 80 hubo algunos pubs como El Cinco de Oros, junto a la plaza de las Tendillas, o bien el Varsovia en el casco antiguo de la misma.

Lucas Jurado Marín. Historiador y Escritor.

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