Poema

El artista cordobés Paco Sánchez ha creado el poema denominado “Pasaje a la libertad” dedicado al Pasaje Begoña. Reproducimos un pequeño fragmento:

Un pasaje a la libertad.

Cuentan que en Torremolinos había un lugar
donde el amor no conocía rejas
donde la libertad rompió las cadenas
donde ser y sentirse libre era lo natural.

Era un pasaje que conducía a la libertad
una puerta por donde no entraba la represión
donde no había más leyes que las del amor
y cualquiera podía ser libre, desplegar sus alas y volar.

Cuentan que la libertad reinaba en la noche
que izaba su bandera entre luces de neón
que escapaba del yugo de la opresión
y el respeto prevalecía en el país de los reproches.

Ajenas a las sombras vigilantes y oscuras
en la penumbra brotaban las notas de un piano
acordes de libertad nacían de aquellas manos
notas sordas a la represión de la dictadura.

Gozoso, del alma a la piel fluía el amor
sin barreras, sin límites, entregado,
sin miedos, sin trabas, liberado,
libre de prejuicios, generoso, transgresor.

En aquel pasaje bastaba con la pasión
con el deseo de sentir, de vibrar;
en aquel oasis de vida y libertad
el respeto a la diversidad encontró su bastión.

En medio de una realidad represiva
el Pasaje Begoña era paradigma de libre convivencia;
a pesar de aquella dictadura carente de benevolencia
en los locales del pasaje se vivía, sin miedo, la vida.

Por su deseo de libertad debían vivir escondidos
ocultos de los “defensores” de una patria añil;
entre las sombras de aquella España gris
querían ser libres, ese era su único “delito”.

Orgullosos y valientes hicieron frente a la sociedad
erguidos sobre sus tacones, sin miedo
defendiendo el derecho a ser libres con denuedo
poniendo los cimientos a un futuro en igualdad.

En el Pasaje Begoña no existía la oscuridad
a pesar de aquella España donde imperaba el negror
pues la noche se inundaba de vida y de color
y las sombras sucumbían frente a la luz de la libertad.

Pero aquella noche de junio del setenta y uno
en un deleznable atentado contra la diversidad
volvieron las cadenas y las alas dejaron de volar
cortadas por los guardianes de un régimen injusto.

Aquella noche levantaron un “muro” en el pasaje
a la diversidad le pusieron alambradas
fueron cientos las manos esposadas
la libertad fue víctima de un ultraje.

Lo que ignoraban los opresores
era que no se puede enjaular la libertad
que no se precisan alas para volar
que no se pueden encarcelar los corazones.

Porque somos libres para sentir, para amar
no importa si es el alma lo que damos
no importa si es la piel lo que entregamos
no importa si es amor, deseo, pasión…

¡Somos libres, nadie es nuestro dueño!
¡A quién importa lo que siento!
Es a mí a quien sangran mis heridas
soy yo, es mi alma, mi piel, mi cuerpo…
¡Mi vida es mía, solo mía!
Yo decido a quién amo, a quién me entrego.

El Pasaje Begoña nos enseñó el valor de la libertad
nos demostró que se pueden conquistar derechos cabalgando sobre tacones
que la sonrisa de la vida es más bonita si se pinta de mil colores
que somos diversos pero iguales y podemos convivir siendo libres y en sociedad.

Paco Sánchez